lunes, 24 de junio de 2013

Triatlón Grijota

Otra vez aquí.  Hoy para contar mi primer triatlón del año. 

Uno de esos deportes que son ante todo honestos. El trabajo que hay detrás es lo que se va a reflejar en las pruebas. Llegas hasta donde mereces llegar. Aquí tienen poco peso las ayudas, las trampas, la suerte, las simulaciones, la imagen, el nombre, etc. Te puedes sentir afortunado por el hecho de no pinchar en el sector de la bici pero por lo demás eres tú contra la distancia y el reloj. Si se eliminara en todas las pruebas el chupe de rueda sería puro en su totalidad. El resultado sería algo así a lo que decía Thomas Highway, el Sargento de Hierro:  "...ahora mis cojones contra los vuestros..."; que al cambio en nuestras tierras castellanas lo podríamos traducir por eso de: "el que más chifle, capador". 

Un buen ejemplo de la honestidad lo ha dado el presidente de nuestra federación. Podría haber hecho una jugada semántica maestra y haberse triplicado su sueldo, recitando ufano : "Ésta por la natación, ésta por la bici y ésta por la carrera". Lo podría haber hecho pero no. Sorprendiendo a todos ha dejado a uno de los tres deportes fuera, sin poder precisar cuál de ellos, y se lo ha duplicado. 

A lo que vamos que me pierdo. 
Triatlón distancia sprint en Grijota, Palencia. 
¡Grijota! Curioso nombre. Daría un euro por oír a Aznar pronunciarlo  con su mejor acento tejano mientras se toma unos tacos con su amigote Bush en un rancho en las afueras de San Antonio. 

Natación en el canal de Castilla. Sólo ida. Lo que hace que nos tengan que desplazar desde el box hasta la salida del agua  en camiones. El agua estaba fresquita. Los volúmenes de participantes y del canal hicieron que la salida pareciera una piscifactoría cuando echan la comida a las truchas.
Fui casi todo el recorrido respirando cada tres en una nueva versión. Daba tres brazadas, tocaba los pies de una barrera formada por porteros de discoteca que no me dejaban pasar y respiraba. Se alejaban unos metros y vuelta a empezar. Tres brazadas, les tocaba los pies y respiraba. Acabé mirándome los míos no fuera el caso que tuviera calcetines blancos y esto provocara la negativa a franquearme  el paso. Desesperado intenté convencerlos como hizo mi amigo Gabi en una ocasión. Después de entrar el resto de la pandilla en un garito, un portero le cortó el paso. A Gabi, que casi no podía abrir los ojos y no era por el deslumbre del sol, no se le ocurrió otra cosa que balbucear: "si entro yo esto se os llena de tías".  La mayoría de vosotros no conocéis a Gabi. Pues el armario ropero le dijo: "Anda entra, Enrique Iglesias". Pues a mi, ni por esas, que no pasé hasta apenas el final. Casi en la meta había una esclusa que desagua continuamente por lo que existe algo de corriente. Esto hace que todos vayamos pegados a la orilla para evitarla. Pues en cuanto los porteros se orillaron cambié mi estilo al "cada tres" clásico y yendo por todo el centro pude colarme dentro. Más que cansado salí cabreado y recordando algo que oí sobre un caballero que allá por años 60 puso una ducha en su casa: "el agua solo traerá problemas". Llegando a por la bici comprobé que tenía calcetines. ¡Blancos! ¡Mojados!

Entre juramentos y palabras gruesas rellené la hoja de reclamaciones y fui cambiando el neopreno por el casco, las gafas, el portadorsal, las zapatillas de la bici y a correr. Monto y en seguida se me une otro Tripi, Javi Rollón. Nos estamos convirtiendo en inseparables en la bici. Mi mujer comienza a mirarme con suspicacia. Tras un primer contacto se nos unen dos del Triatlón Palencia y nos comemos los 20 kilómetros a relevos. A falta de unos tres kilómetros noto una perturbación en la fuerza y aparece un grupo de unos veinte tíos entre ellos el sorprendente Javi Gutierrez. Cuando nos echaron mano solo pude pensar: ¡Hostia! Los del Depor. 
Segunda transición con la complicación de llegar 20 o 25 a la vez.  Comienza la carrera a pie. Circuito de ida y vuelta en el que adelanto a unos diez corredores. Voy contando los que están de vuelta para saber mi posición. Sobre el 70. A los Tripis que me cruzo les voy indicando posición: Gonzalo, el 15; Javi Cid, el 20; Ricardo Rojo el 40 y pico, Javi Rollón...  Doy la vuelta me cruzo con más Tripis, Carlos, Javi Gutiérrez y Ruslan. Llego al kilómetro 5 y ¡joder! todavía quedan unos 400 metros. Esto no es lo que yo había firmado. Otra hoja de reclamaciones.  Me falta un Tripi, Ignacio. ¿Se me habrá pasado o se lo habrán llevado los del Depor? o peor aún, ¿los porteros? Sólo espero que esté bien. 

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