domingo, 21 de julio de 2013

XXIII Triatlón Medina de Rioseco

Bienvenido a la crónica de la vigésimo tercera edición del Triatlón Canal de Castilla de Medina de Rioseco. Ha pasado un año de mi debut en esto del Triatlón. Es la primera prueba que repito. Podré comparar la evolución de este año, si bien en el anterior, la distancia de la natación era menor, 500 metros. 

Cojo el dorsal y esto promete. Grandes figuras del deporte han llevado el 10: Maradona, Valderrama, Fernando Martín,  Messi y ahora yo; pero claro ¿sabrá nadar esta gente?

Aparecen unos cuantos Tripis que me dejan ojiplático.  Llevan un atuendo que haría despertar al pobre Jesús Gil. Se defienden apelando a la estética retro de este deporte pero más bien parecen los coristas de los LMFAO (I'm Sexy and I know it). A uno de mis compañeros de trabajo se le iban a caer unos cuantos pilares fundamentales de su educación occidental (ver crónica Triatlón Dueñas). Por el pueblo alguno me pregunta de una forma sutil como sólo saben hacer por aquí: "-¿Tú no serás maricón, no?"

Preparo todo en el box, dejo la bici y desfilo por la alfombra roja confiando en la protección que ofrece a mis pies descalzos. Creo que las piedrecitas del camino sufren de un cobarde placer atacando los pies descalzos. Yo voy calculando dónde pisar pero no bien he llegado a tocar el suelo en la parte más plana y limpia de la alfombra cuando veo como surge un pliegue en la misma que indefectiblemente se encamina hacia donde se posa el pie y justo unas milésimas de segundo antes, lo necesario para evitar un cambio de trayectoria. ¿Qué malvados seres habitan bajo estas alfombras?

Me meto en el canal y tengo la sensación de que es más grande. Coño, si ayer estuve aquí y llegaba hasta ese árbol. Estos de la Federación han venido por la noche con la retro excavadora a dar unas paladas. ¡Cabrones!

Comienza la natación y enseguida veo que se me va a hacer muy dura. Con tanto gorro, tanta cabeza y tanto brazo no veo las boyas así que confío en los de adelante.  Al igual que en Moby Dick oigo eso de "por allí resoooooopla". Ahí está la boya. Ya sólo me faltan tres "porallirresopla" más para encaminarme a la salida del agua. 



Salgo y oigo muchas voces de ánimo de mis vecinos pero la verdad es que caras, veo pocas.  Cojo todo y comienza la bici. 

Apenas he montado noto que se me ha olvidado el dorsal. ¿Por esto te expulsan? Paso los primeros kms. buscando una excusa creíble, por si viene algún juez. En una mala imitación de Faemino me sale algo así: "No. Yo no quería. Pero esos bandidos se empeñaron en el diez. Yo les decía: ¡A mí no! ¡A otro! ¡A otro! Pero sólo querían ese número  y claro...."

Me doy cuenta de que mi bici no va bien. Lo llevo notando unos días. En cuanto la carretera pica hacia arriba parece como que le cuesta más. Las pedaladas se hacen más duras. Siempre digo lo mismo, la tengo que llevar donde Cuervas a que me la mire. Pero oye, es  llegar a una bajada y milagrosamente se arregla sola, ¡hasta parece ir más fina, más ligera si cabe! 

Alcanzo a uno que lleva el dorsal 112 y me pongo a rueda. Con ese número no podía traer nada bueno y apenas cuatro kilómetros después recibe una emergencia: se le sale la cadena. Si es que...

Termino y llego al box. Llevo las zapatillas de la bici con su rígida suela y sus potentes calas y decido tomarme merecida venganza de los ataques sufridos cuando iba descalzo pero los seres bajo la alfombra son listos. Y rápidos. Muy rápidos. Me hacen perder tres posiciones en la transición. 
Me pongo, ahora sí, el dorsal. Y ensayo una nueva coartada. "No. Es que yo no quería pero se empeñaron. Si ya se lo dije yo. Y al final me lo volvieron a poner en su sitio y se fueron a por el 111 porque decían que necesitaban un peine"



Adelanto a unos pocos. Me adelantan dos, Jorge del Tripi y otro. Antes de meta me espera el chiquito para entrar los dos juntos. Lleva todo el día nervioso y por fin llega su momento. Más tarde me echará en cara que nunca gano.  ¡Hay que joderse!  Se puso muy contento porque conoció al flamante ganador, a Víctor, enhorabuena campeón.  Y enhorabuena al resto de los casi 30 Tripis que participaron. 



Después de la carrera celebramos un ágape en el merendero de los pelucas pero lo que pasa en el merendero....  se queda en el merendero.



1 comentario:

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Frank
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