lunes, 12 de agosto de 2013

XV Triatlón de Astudillo


Tarde de calor, caminos polvorientos y agua muy fría para estar en agosto. Llegamos con tiempo suficiente a nuestra cita para reconocer los circuitos. A priori tienen buena pinta.

Existen dos boxes. En el primero dejamos el material de natación y cogemos el de ciclismo. En el segundo dejamos el material ciclismo y cogemos el de carrera. Junto con el dorsal nos dan una bolsa de basura con nuestro número. Creo que es para guardar nuestros despojos al final de la carrera, incinerarlos y entregárselos a los herederos aunque los oficiales aseveran que es para meter el neopreno y las gafas de nadar una vez finalizado el segmento de natación. La bolsa es pequeña. Mi neopreno es muy grande. Se prevé una primera transición entretenida intentando meter el supercontenido en el minicontinente. Patri Muñoz, a la entrada del box, nos recomienda hacernos con una tablilla de esas, como la que usa Sheldon Cooper, para doblar sus camisetas más friquis de Star Trek mientras charla con Penny sobre su Teoría de cuerdas. Los fanáticos de The Big Bang Theory sabéis a qué me refiero.

Pues nada, éramos siete Tripis dispuestos a batirnos el cobre. Nos metimos en el agua del Pisuerga que pasa por Valladolid pero también por Astudillo. Estaba fría, 17'5° C. Mucha gente sin neopreno y otros con unos modelos desconocidos para mí hasta la fecha. Creo que en mi vida va a haber un antes y un después tras esto. Neoprenos que no sólo no ajustaban, sino que eran como si pusiera a un niño de seis años el mío; seguro que el agua que se filtró dentro me ayudó a salir en el puesto 69 del agua. Yo, que soy un indignado, siempre del cien para arriba. Había otros con cinturón. Que sí, que sí. Lo juro. Otros eran como una sudadera, sólo para la parte de arriba. También había un sujeto con unos “pantalones cortos-bañador-pijama-yoquesé” digno de estudio. Llegué a la conclusión de que era un perfeccionista y no quería que sus pantalones verdaderos se enteraran de lo mal triatleta que era. Acabé preguntándome: “-¿ésta es la reforma que prometía José Hidalgo en el Triatlón español?”

Bueno pues nadamos un tercio en contra de la corriente y dos tercios a favor y todos iban mal menos yo. Venga a cruzarse y a cruzarse, joder ¡Qué cruz! Si no saben que no se metan, coño. Que respeten a los que amamos este deporte.

Llega la bici. Sufro de un desgano absoluto para la misma en todas sus manifestaciones. Teníamos que dar 3 vueltas a un circuito pedregoso y prácticamente llano. Eso sí, tenía unas cuantas curvas de 90 ° para deleite del público que me observaba. Un compañero del lugar me comentó que hablando con un vecino, a mi paso, le preguntó que qué le
parecía mi ejecución. Su vecino sin dudar respondió: "-Hombre, ejecutarlo es un poco drástico pero un buen par de hostias ya le daba yo."

En seguida noté unos ruidos extraños en el eje del pedalier parecidos a los que debió de oír la tripulación del Challenguer antes del fatal desenlace como quedó registrado en la caja negra, donde se escuchaban las últimas palabras del Comandante: “-NOOOO!! Al de Rioseco no le dejéis conducir, coño!”

En la última de las tres vueltas la semana de buffet libre en Huelva vino a presentarme sus respetos: "-¿Qué, hace otro platito de osobuco? ¡Uy, mira qué buena pinta tiene esa tartaleta! Si eso lo bajas tú en dos días. Vamos bobo, ¿cómo te vas a ir sin probarlo?"

Ya en la carrera, ¡cómo no!, me fui acercando a Javi Rollón. Salimos juntos del agua, en la bici se me fue y en la carrera a pie le fui recortando hasta ponerme a su altura. “–Estoy hasta mareado-“ me dijo. Y yo, fundido como me encontraba, no necesité muchas más excusas para levantar el pie y me convencí rápidamente de que lo hacía por un compañero. Apenas faltaba un kilómetro de esto y acabamos entrando juntos una vez más.

Al finalizar, después del arco de meta me tele-transporté al bufet libre de Huelva: Cocacolas, Acuarius, sandía, naranja y el colofón: ¡helados! Twister, de Frigo, para más señas. Sólo por eso mi enhorabuena a la organización. Y a todos los Tripis. Acabamos los siete.... con los Twister.

1 comentario:

Salvador Andrés Peláez dijo...

Buenísimo!!! tienes unos relatos de tus actividades deportivas que ni el mismísimo Alfonso Usía describiría con tan ácida y eficaz maestría. Bravo por ti campeón!!!!