jueves, 24 de abril de 2014

Crónica Duatlón Equipos Soria


Soria existe, sí, pero está a tomar por culo. Si un tren A se pone en la puerta de entrada a Ikea y otro tren B sale desde Valladolid dirección Soria, mientras el primero ha dejado atrás los armarios empotrados, ha descansado en un reposapiés Soderhamn, ha conocido el maravilloso mundo de las cocinas, se ha acicalado en un espejo Stave, ha comprado unas cucharas soperas y se ha metido al cinto el mejor sabor escandinavo en forma de albondiguitas de toda la vida, el que va a Soria todavía está intentando engañar al GPS para que le lleve, mientras el aparato indignado se niega si no se firman por escrito sus correspondientes descansos. 

Que qué se nos ha perdido en Soria: un duatlón contrarreloj por equipos. Es una prueba muy bonita, similar a las que se hacen en ciclismo  pero en plan Duatlón. 

El Tripi presentó tres equipos: el A (los top; con Iván David, Gonzalo, Manu, Nacho  y Víctor Muñoz y Adolfo), el C (con Luis A., Mario, Félix, Rubén, Iván y Alfonso, lleno de juventud e ilusión) y ... "En 1972, un comando compuesto por seis de los mejores hombres del Ejército americano fue encarcelado por un delito que no había cometido. No tardaron en fugarse de la prisión en que se encontraban recluidos. Hoy, buscados todavía por el Gobierno, sobreviven como soldados de fortuna. Si tiene usted algún problema y se los encuentra, quizá pueda contratarlos... (un sinvivir de disparos)... El Equipo .... B". Miguel, Nando, Nacho Tomé, Ruslan, Ángel y Juan Luis.  


Dejando a un lado la visión televisiva y buscando una más real, el B era un equipo peculiar. Formado por una mitad de silbones, tipo Kurt Saboy (el rey del silbido),  en la cual estaban los tres primeros y otra mitad de arrastrados al borde del infarto con una inveterada proclama: "Ayseñorllevamepronto". 

Nada más comenzar el primer sector, 5'5 km de carrera, los Kurt Savoy afinaban sus silbos a coro con la melodía de Verano Azul. Los arrastrados, a pesar de todo, aguantamos y lo único que perdimos fue la sonrisa. 
¡A las bicis!
Aquí comenzó el verdadero calvario. Que la carretera picaba hacia arriba, Miguel iba ganando puestos al son de "Cocidito Madrileño" hasta llegar a la cabeza, allí nos deleitaba con el estribillo mientras los arrastrados nos quedábamos sin piñones, sin plato y sin resuello para decir: "Ay, Señor, llévame pronto".  Carretera para abajo: nos juntábamos. Sin respiro llegaba otro tramo para arriba. Aquí Nacho nos traía algo más moderno, al ritmo de los Mojinos Escozíos silbaba eso ".. y como me pique, es que me compro una montanbique". Los arrastrados, entre algún que otro "aySeñordametierra" recibíamos los empellones de los otros silbones aliviándonos un poco la carga. Otra vez para abajo, otra vez juntos. 
Fundidos llegamos a la segunda transición. 
Rematamos la faena con más carrera, cerca de 2'5 km. La sección de arrastrados estaba al límite, Nando, muy acertado, comenzó a interpretar eso de "ya no puedo más, ya no puedo más...."  Y entre silbos y "ayseñordametierra" entramos por el arco de meta.

Todo tiene su explicación. Los del equipo A y los silbones no es que entrenen más, tengan más cualidades para el deporte, hayan nacido para ello; no. Simplemente su motor va más fino porque  confían en la profesionalidad de AutoMundo. En la calle García Lesmes. Que no bajas de cuatro minutos el kilómetro, pásate por AutoMundo. No lo dejes para mañana. ¿Quieres correr silbando? Ven a AutoMundo, hombre. 

Me fui directo a la mesa de avituallamiento e hice las paces con la vida comiéndome tres morenitos, dos tigretones y tres panterarosas. 


Una bonita mañana con un ambiente extraordinario entre los Tripis. Muchas caras nuevas y agradecer esos pequeños detalles a las novias, mujeres, parejas o acompañantes que nos hacen todo más fácil: "Haznos unas fotos, guárdame  las llaves del coche, llévame la sudadera, aplaude cuando pasemos,...."   


No hay comentarios: