lunes, 14 de abril de 2014

Triatlón Olímpico de Ovar

Primer Triatlón del año.
En Ovar, yovihasé un corrá, Portugal. Vamos cinco corredores: Luis, Falete, Fernando y yo por el Tripi y Marcos por el Triatlón La Olma; además las cuatro incansables y entusiastas mujeres:  Yolanda, Nieves, Susi y María José.
Voy preparado para  hacer por primera vez un triatlón de distancia olímpica: 1500 m de natación, 40 km ciclismo y 10 km corriendo; el resto de la expedición  se aventura con el de media distancia. 

Toda la semana anterior me la he pasado poniendo al neopreno un forro de boguerrillo mientras pensaba ¿quién coño me manda a mí apuntarme a un TRI en abril, en el Atlántico? ¡No habrá TRI en las Bahamas, en Lanzarote, en Hawai...!

En seguida, la idea del borreguillo, da sus frutos. Una vez dentro del agua, un pez muy castizo se acerca, no sin recelo, y me chista: "¡Phsii! Compadre, ¿dónde lo has pillado?". Se trataba de un ejemplar extraño. Yo no entiendo de peces pero Fernando enseguida lo identificó. Fue verlo y gritar: 
"- ¡Coño! una vibralta. ¡Y mira allí, un vibroño!"

Apenas ha salido el sol, son las 7'30 horas y estamos dispuestos en la salida. Lo primero que hice nada más entrar en el agua fue nuevo para mí: mear en el neopreno. Me acordé de una anécdota con un amigo solterón y cincuentón  el cual me invitó a comer a su casa junto con otros tres amigos. Cocinaba la madre de la cual había heredado una dosis importante de sus problemas de visión. Cada plato que acabábamos lo cogía y se lo daba al perro para que lo lamiera. Luego lo entregaba a la anfitriona: "-Madre, éste con jabón.-" Los demás nos quedamos a cuadro y sin explicación ninguna perdimos todo el apetito voraz que nos había caracterizado hasta ese día. De repente uno, era de comidas frugales; a otro, el doctor le había diagnosticado todos los problemas relacionados con la alimentación que fue capaz de enumerar y en su versión más virulenta, nos habló hasta de las fiebres del heno; yo, que ya si eso...   A lo que vamos, que me quedé en mitad de la ría, con los ojillos medio cerrados y una sonrisa delatora, pensando: "Éste con jabón." Cuando queráis os lo presto. 

De tanto pensar en las gélidas aguas resultó que el agua estaba fenomenal; fría, sí, pero aceptable. El mayor obstáculo para la natación acabó siendo la bruma marina. Menos mal que nadamos en la ría porque si lo hacemos en mar abierto acabo buscando el anticiclón de las Azores. No se veía nada, ni torta. Cambié la sensación habitual del agobio que da nadar rodeado de 200 tíos sacudiéndote cada vez que asomas la cara por otra de soledad y miedo, siguiendo al de delante, rezando para no perderlo de vista. A cada respiración esperaba encontrarme con la silueta difuminada del Holandés Errante allá en lontananza.  
Después de haber recorrido unos 1000 metros siento algo en la mano, como si la metieras en el interior de la letrina de un campo de refugiados. Joder, estoy tocando el suelo o tocando fondo o tocando mierda, como queráis.  Respiro hacia el lado derecho y ... ¿qué es eso? ¡Tres tíos andando! ¡Y con neopreno! Pues ya somos cuatro. Me puse de pie sobre las aguas y pisando mierda conseguí orientarme. Noté un pinchazo en la planta del pie izquierdo y me zambullí de nuevo dejando a un lado todas mis aspiraciones  a pseudo mesías. Creo que el pinchazo se debió a la mordedura de uno de esos vibroños. Salgo del agua. Allí están Nieves y Yoli animando. ¡Qué madrugadoras!  

Me pongo calcetines, cojo la bici y salgo haciendo fu. No está permitido el drafting (chupar rueda). Adelanto a un portugués de un equipo de Braga, el nombre que tiene en el mono es Pontes. Con la ayuda de Clint Eastwood en el Sargento de Hierro, le bautizo antes de meter plato: Pontebragas.
Lo que son las cosas, yo que siempre voy solo en la bici, aquí que está prohibido chupar rueda, me paso todo el circuito detrás de Pontebragas y de otro portugués. Pero, vamos, que así íbamos todos. Hasta los jueces se ponían a rueda. Debe ser el malestar general de la sociedad portuguesa con los recortes europeos. 
Aquí hice otra cosa que no había hecho nunca. Otra modalidad de pis: Meada sobre ruedas, algo sinceramente muy muy difícil de conseguir.  Mira que he meado en sitios raros pero hoy me estoy saliendo. El problema aquí residía en que cada vez que ponía ojillos se me iban Pontebragas y el otro. ¡Cabrones! Claro, como son portugueses les trae al pairo eso de "picha española no mea sola". Desconocen el concepto de fraternidad, compañerismo y armonía que este acto encierra ¿Cómo lo exteriorizan aquí? Quizás comiendo bacalhau o vendiendo toallas. En fin que éste también.... con jabón. Lo dicho, cuando necesitéis un mono talla 38 no tenéis más que pedírmelo. 

Ya en la última vuelta de bici, al llegar a una rotonda Pontebragas anuncia: " Boas meninas as dez".  Al acercarme oigo: "¡Vamos Falete!" Joder, si son María José y Susi. "¿Falete?" creo que nunca me han dicho algo tan bonito. Se me saltan las lágrimas de recordarlo. Acabé haciendo 8 kms más. A la organización le debía pesar que los de media distancia hacían 10 de menos y compensaron. 

Empecé la carrera tranquilo, con los temores lógicos de que "esto es muy largo" y del siete que me había causado en el pie el vibroño. Poco a poco me fui entonando y los dos últimos kilómetros de la prueba fueron los más rápidos. 
Al final quedé décimo quinto (éramos treinta). ¿Qué quiere decir esto? Que si un tipo como yo hace estos números, en Portugal además de toallas y chandals, hay mucho manta. 
Me sentí más cómodo que en uno de distancia Sprint. Quizás por el Acuarius de Marcos, ¿quién sabe?  

Al final todos finisher.  Luis con botella de Terra d'Uro incluida. Yo la tenía asegurada porque era el único candidato. 

¿Qué no habéis probado un Terra d'Uro? No tenéis perdón. Terra d'Uro: Un vino nacido en el mismo corazón de la tierra. Denominación de origen Toro. 
Vamos, ¿a qué estás esperando? 

Si hubiésemos tenido unas botellas de Terra d'Uro a la hora de comer ese bacalao que nos metimos en Aveiro.... ¿Un bacalao en salazón? No. En ese restaurante no conservan el bacalao con sal, le han dado la vuelta a la Historia y a la sal le echan tajadas de bacalao. ¡Ay! ¿Cuántas  botellas  habrían caído de tenerlas cerca? 

No hay comentarios: