lunes, 30 de marzo de 2015

Duatlón Larga Distancia El Amogable

Montamos en el coche el viernes anterior y el metódico Luis comienza a pasar revista al material: 
"-¿Bicicletas?
-On
-¿Cascos?
-On
-¿Combustible?
-On"
Total que a los 10 km se enciende la reserva del coche y un Luis enfadado pregunta:
"-¿Otra vez el disléxico de los cojones se ha encargado de todo?
-Is-respondo-"
Todos acaban mirándome mal.
"-Que os den por culo- me desahogo.-Los disléxicos también somos persianas."

Llegamos a Covaleda (Soria) en la tarde noche anterior para pernoctar en un albergue con un nombre cuando menos curioso. Según nos contó la recepcionista para poner el nombre a la edificación se celebraron tres plenos municipales, un referéndum, una consulta a Estrasburgo y dos mociones de censura pero finalmente las disputas dieron su fruto. Lo denominaron El Albergue. Allí nos encontramos con Carlos Merino, permanecimos con él el tiempo suficiente para presenciar su metamorfosis de absoluto a veterano1, hablamos siempre de masculino. ¡Se nos ha hecho un hombre! Para celebrarlo, más tarde subiría al cajón. 

La prueba en sí era campeonato de Castilla y León. ¿Cuáles han sido mis méritos para participar a este nivel? Tener una tarjeta de crédito y saber realizar la inscripción on line. Incluso lo segundo es prescindible. Con esto no quiero desprestigiar la prueba por que gente de calidad había. Y mucha. No tenéis más que ver al primero. ¡Qué manera de correr! Me recordaba a Bárcenas saliendo de Soto del Real dirección Baqueira. 

10'30 horas. Recojo el dorsal y me dirijo al box. Contemplo un escaparate de bicicletas alucinante. Muchas veces, en los triatlones de palomitas, me pregunto en cuánto estará valorado uno de estos boxes, pero este tipo de pruebas sin drafting, son especiales. Allí puedes ver todo lo último en cuadros, manillares, sillines, tijas, ruedas... Y mira tú por donde, que me presento yo con mi Look de 10 años, todo un clásico, a la que los jueces miran con recelo, como cuando llevas un R4 a pasar la ITV. Precisamente el otro día estuve cenando en el merendero de un amigo y allí colgando en la pared, entre una purridera y un trillo tenía un cuadro Look como el mío. Calcado. Después de la carrera, volviendo a casa, pasamos por un pueblo, Regumiel de la Sierra, en el que el reclamo turístico es la existencia de unas huellas de dinosaurio, pues no tuve por más que parar, sacar mi Look y dejar su impronta entre una pisada de estegosaurio y otra de un TRex. 

Ya estamos todos
La carrera comenzaba a las 12 horas. Hacía una semana todo estaba nevado pero en la carrera brillaba un espléndido sol y el termómetro se acercaba a los 20 °. Para abrir el apetito la prueba comenzaba con 12 km de carrera pedestre. Se daban cuatro vueltas a un circuito de tres km. No os digo más que cuando acababa la tercera vuelta el primero me dobló. ¡En doce kms me sacó tres! Eso sí, puedo presumir de que yo me lo tomé con calma, en estas pruebas es mejor ir con un punto de prudencia porque se pueden hacer muy largas. Hay que ir de menos a más. 

Monto en la bici casi de los últimos y comienzo la primera vuelta a un circuito de 20 kms al que dábamos tres, total 60. 


Era un circuito compensado: en una zona el aire te daba de cara y en la otra había que subir. Un participante con el que me crucé mientras yo iba plácido recibiendo las rachas de aire por la espalda, mostraba su rechazo a grandes voces. Podría llevarnos a pensar en las epopeyas griegas con poéticas afirmaciones tipo: 
"-¡Pluguiera al dios Eolo echarse una siesta!" 
Pero no, el sujeto le iba apellidando por su puta madre que lo parió y todo lo que podáis imaginar. No era aquello entretenimiento para los oídos de doncellas. 
Después de recuperar unas 50 posiciones en la bici, quién me ha visto y quién me ve, me bajo en la zona de desmonte y oigo a un corredor en el área de penalización, cumpliendo 5' por chupar rueda, discutir con un oficial. Me meto por medio y con mucho aplomo  suelto un discurso sobre la madurez. 
"-Dejaos de niñerías y vamos a ser adultos y serios".
Se acerca el juez árbitro para interesarse:
 "-¿Qué pasa?"
Inmediatamente respondí como lo haría cualquier adulto maduro: 
"-Un burro por tu casa".

Comienzo el último sector, 6 km de carrera, con buenas sensaciones. Un participante se tira al suelo. No sé qué tipo de lesión tendría pero utilizaba palabras tan gruesas que sólo la complejidad de la lesión hizo que los miembros de Cruz Roja no le abandonaran a su suerte. 

Éste cae
Fui adelantando a unos pocos más en el desfile de despojos que quedaban en carrera y acabé con la sensación de haber podido hacerlo más rápido. Pero en estas pruebas es mejor quedarte con esa sensación a que te saquen de la prueba Faemino y Cansado con su camilla. 

En la meta acababan de sacar una de torreznos. Esto del triatlón no deja de sorprenderme, así que hice como en la carrera, me adapté al medio e intenté reponer los electrolitos. 

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