lunes, 2 de marzo de 2015

IV Media Maratón Salamanca

      IV Edición de una media maratón que se ha hecho un hueco en el calendario en muy poco tiempo. Las inscripciones, creo que eran 2200, se agotaron en apenas 15 horas. Y por sólo 10 euros.

    Llegué con la idea de hacer un entrenamiento pero como siempre,... te lías, te lías, y me vi, inconsciente de mí, siguiendo a la cabeza peor amueblada entre las dos mil y pico: la de Fernando. Luis no quiso seguirnos, venía de una semana complicada en los Pirineos donde fue para hacer esquí de fondo pero decidió cambiar de planes en el último momento y aparcar los esquíes para dar una oportunidad a la cerveza. Para justificar el viaje pergeñó excusas tales como que había ¡aludes!, ¡riadas!, incluso una oleada de muñecos de nieve asesinos y, cómo no, el socorrido Bárcenas que andaba por allí con permiso del juez repartiendo sobres. El caso es que se tomó la carrera con tranquilidad. 

      Mientras Nando y yo fuimos abandonando y yo fuimos abandonando y yo fuimos abandonando la parte antigua de la ciudad y atravesamos el puente romano.  

   ¡Qué pueblo el romano! ¡Qué civilización! ¡Cómo aguantó el paso de los siglos! ¡Con qué templanza! ¡Qué maestría para llegar allende sus fronteras y someter a los bárbaros  e instaurar entre ellos las bases de la cultura occidental! ¡Me río yo de los griegos!
     Y todo ¿para qué? ¿Cómo se lo ha agradecido la historia? Como muestra del agradecimiento valga un pasaje de La vida de Brian:

     "Reg: -Bueno, pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?
-Militante del Frente Popular de Judea: Nos han dado la paz.
-Reg: ¿La paz? ¡Que te folle un pez!"

       Estos eran los romanos. 


     Siguiendo con la carrera cabe reseñar que fue un calco a la del año pasado. Antes de llegar nosotros a la subida al Zurgén, Rafa Iglesias, el vencedor, ya estaba acabando de bajar. O sea que nos sacaba casi 3 km y sólo llevábamos 9. Al cruzarnos con él me siento como si corriera con toda la familia (hasta el décimo grado) de Rafa Iglesias. Todos resultan ser íntimos de él. ¡Vamos Rafa!  ¡Ánimo Rafa! ¡Eres el mejor Rafa!  Parece que estoy en Roland Garros.
El año pasado se llevó la victoria con un tiempo de 1:06:44, este año se ha debido dormir en los laureles, ha hecho 1:06:45. ¿Habrá estado holgazaneando?

Oye, tú ¿Dónde está Sergio?
     Al igual que el año pasado en el km 10 me cruzo con Luciano, con Sergio y con Luis, ellos van por el 8'5. En el 12 me cruzo con el coche escoba que va por el  carril de ida km 6. 
Cruzamos de nuevo el puente romano. En esta ocasión el puente lo ha tomado un anciano barbado, con túnica gris y sombrero vistoso. Se planta delante del grupo, levanta un palo amenazante y exclama con una voz atronadora: "-No. Puedes. Pasar." 

     Tuvimos que coger un atajo por las minas Tirith que nos llevó hasta el km 17. Allí encontramos una última subida que continuó hasta el 19. Fernando no me dejó caer, no paró de apretarme las tuercas y no yo no sabía si acabaría la prueba. La hora y media se nos vino encima pero la meta ya estaba allí apenas a 300 metros. Último esfuerzo y entro exhausto por la meta diciendo: "-Amigos aquí me quedo a exhalar mi último suspiro, dad un abrazo a mis padres y decid a parientes y amigos que muero feliz y que les perdono todo el mal que me han hecho".

¿Que no llego en hora y media? ¡Cagüen chos!


      Ya en las duchas uno se da cuenta del porqué a la aversión al pueblo romano. El agua de las duchas se queda fría para los que llegan en más de 1 h 35 y los desagües no dan abasto a partir de los de 1 h 40. Mierda de canalizaciones romanas. ¿Estará todo pensado para solaz de los patricios (lo que hoy en día llaman casta)?  ¿Soy casta por haber sido agraciado con agua caliente?  
Mira como sí que está Sergio.
      Ah! No os olvidéis del Desafío Stage. En Medina de Rioseco. Probablemente la mejor carrera por etapas del mundo. 


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