domingo, 31 de mayo de 2015

DU Cross del Sorteo

Pasarán dos décadas, quizás un par de generaciones y, aún así, se seguirá hablando de ello.  Ancianos y vejestorios afirmarán haber estado presente. Apenas éramos media centena pero más de 10.000 personas contarán con pelos y señales cómo lo vieron con sus propios ojos y en primera fila. Darán fe de uno de los mayores atracos de la historia. 
Había terminado la II Edición del duatlón cross de Villamuriel. Se había realizado la entrega de premios. Adolfo, Nando y yo permanecíamos ilusionados para ver si lo que el deporte no nos había otorgado, lo lograba la diosa Fortuna. Con los números de los dorsales (éramos unos 80) se formó una urna. Con esta urna se pretendía celebrar un sorteo. Todos suponíamos que en el interior de la urna había 80 dorsales y asistíamos atónitos cómo la suerte se cebaba con  un par de equipos vestidos de verde: el Club Triatlón Villamuriel, que casualidades de la vida era el equipo local y el Campos de Castilla. 
Que pasaba un paisano despistado por la zona del podio con una camiseta verde, indefectiblemente le hacían subir al cajón para recoger el regalo. Que le invitaban a decir unas palabras sobre la carrera, éste respondía: "-Me gusta mucho el decatlón pero es muy duro". 
El procedimiento consistía en que una mano inocente sacaba un número de la urna, el cual correspondía al dorsal de uno de los participantes y a continuación un miembro del Triatlón Villamuriel o Campos de Castilla subía a la plataforma a recoger el premio tras dar un par de besos a la concejal de turno. Se sortearían unos 15 regalos y de estos equipos  participarían unos 10 corredores, pues puedo afirmar que ninguno se fue sin regalo, es más, hubo uno que debió de correr dos veces porque su numero salió en dos ocasiones a pesar de que una vez sacado el número éste se incineraba como los papeles del ayuntamiento de Madrid. 

Como en la Champions League parecía un sorteo dirigido. Había cosas que llamaban la atención. Que el agraciado era muy feo, toma premio: ¡tratamiento de belleza! Que tenía cara de pasar hambre: ¡paleta ibérica! Que no había quedado muy allá en la prueba: ¡un libro de cómo aceptar el fracaso! Que era de estos que le gusta quitar 10 segundos al tiempo invertido en cada kilómetro: ¡toma reloj!
Todo esto se sucedía mientras Jesús, el maestro de ceremonias, nos alentaba al resto de participantes a gritar: " Tongo, tongo..." 
Eso sí, lo hacíamos con una sonrisa incrédula en la  cara. 
Normalmente un sorteo finaliza cuando acaban los regalos o los premios. Éste acabó cuando se agotaron los corredores de verde. Jesús se dirigía a la masa: "-A ver, ¿alguno de verde sin regalo? Que hable ahora. ¿Nadie? Pues, hala, todo el mundo a comer." 

Mientras nos dirigíamos al coche y veíamos con envidia de la mala cómo los de verde llevaban su bolsita personalizada, su pata de jamón al hombro, su reloj,... aparecieron los otros de verde, los buenos. Se fueron a por la concejala y la metieron en el coche, a continuación se llevaron a la mano inocente mientras ésta gritaba: "-Soy aforada, soy aforada.-"  Los premiados de verde viendo el panorama se desperdigaron por las calles, mientras el despistado con la camiseta verde arrojaba su premio en una papelera y como si estuviera ensayando una coartada repetía una y otra vez: "-Esto del decatlón no podía traer nada bueno.-". 



En fin, que la carrera me gustó. El primer parcial corriendo me sale en la clasificación a 3'41 el mil. Que oye, aunque sea mentira a uno le hace ilusión. El último parcial corriendo, me sale a 3'46 y éste también hace bastante ilusión, es más, lo voy a utilizar para cuando me pregunten qué tal la carrera. 
Esto es lo que voy a responder: "-Buff, no veas. Qué nivelazo. Acabé el ultimo parcial a 3'46 y aún así quedé el 26. Cómo va la peña, macho".  



No hay comentarios: