domingo, 24 de mayo de 2015

Duatlón Equipos


Para evitar tener que pensar en la jornada de reflexión me he pasado toda la semana buscando algún entretenimiento para este sábado y al final conseguí, todo hay que decirlo, con alguna añagaza, que el Florentino Pérez del Tripi me incluyera en uno de los equipos que competían en la prueba representando al club. Íbamos 4 equipos. Y es que por si no fuera suficiente con la campaña electoral nos dejan 24 horas ¡para pensar! Y hablando de pensar: ¿Qué se ha pensado esta gente? Que se dejen de barbaridades y nos vuelvan a poner fútbol, Sálvame y toros. ¡Pensar! ¿Dónde vamos a ir a parar? Yo lo tengo muy claro y mis reflexiones se han metido en un bucle del que no puedo salir: mi voto siempre será fiel al que prometa un grifo de cerveza en cada casa. Ahí termina todo mi bagaje filosófico. No doy para más. Ironías de la vida, más tarde caí en la cuenta de que había votado por correo. ¡Ahhhhhhhhhh! Me siento pisoteado. ¿Para cuándo una jornada de reflexión para el votante por correo? 


La cuestión es que aproveché este día de sábado preelectoral para ir a Medina del Campo a completar una de estas maravillosas pruebas en las que te bates el cobre en grupos de cuatro a seis duatletas. Me junté con Fernando, Javi Cid, Luis, Manu y Ángel para dar un plácido paseo de 5 km, otros 20 de bici y 2'5 corriendo. Más adelante se nos uniría alguien más. Ya veréis. 

Los nervios en la salida me llevan a pensar en el plástico de un móvil nuevo, una vez que lo quitas ya no hay marcha atrás. 
Comenzamos a correr y los primeros 5 kms se desarrollaron con normalidad. Salíamos un equipo cada minuto y como el circuito era de ida y vuelta y además lo completábamos dos veces, nos cruzábamos continuamente con otras formaciones. Para que reflexionéis un poco os diré que formamos dos columnas de tres o tres filas de dos. ¿O son tres columnas de dos y/o dos filas de tres?
Fernando y Javi abrían el grupo marcando el ritmo. Luis y Manu los seguían cómodos y Ángel y yo los seguíamos, sin más. 


Formación Militar

Sin pasar apuros cogimos las bicis e iniciamos un sector sencillo, salvo unos 200 m. de subida para librar la vía del AVE. Ya decía yo que el AVE no traería nada bueno. Circuito también de ida y vuelta que se recorre en dos ocasiones. Aire a favor en la ida, en contra en la vuelta. Yo fui constante pero a ratos. 
Aquí fue donde se nos unió el nuevo miembro. Quique. El primero en verlo fue Luis. Cuando parecía que la cosa pintaba mal, Luis giraba la cabeza y arengaba a Quique. Yo, en un principio pensé en un lapsus, habrá querido decir Ángel o Juan Luis, ya que en ese momento íbamos cerrando el grupo. 
Acabamos la primera vuelta con unas cuantas curvas de 90º seguidas. Conseguí disfrutar por primera vez de estos giros desde que monto en bici. ¡Con lo que he sufrido yo al dar curvas y ver cómo siempre se me iba el grupo! Ahora incluso recorto distancia, hasta he aprendido a andar sin manos. Algo tan raro como ver un reportaje de Kim Kardashian vestida. 
Segunda vuelta de bici. Luis vuelve a ver a Quique. Empecé a preocuparme. Me vino a la cabeza una sola frase: " En ocasiones, veo muertos". 



Decidí vigilar a Luis por si necesitaba ayuda. La espera dio sus frutos y en la subida del puente del AVE volvió. La  mirada de Luis apuntaba a Ángel: "-Vamos Quique, dale.-" Luego se percató de que yo me quedaba rezagado y me dijo que no diera ni un solo relevo más. Así que aproveché para observar desde esta privilegiada posición. Lo vi por primera vez en un pequeño repecho. Encontré mi sexto sentido. Fue apenas un instante,  al lado de Ángel se formaba una imagen etérea, vaporosa, un tanto onírica, de un pseudotripi que desapareció en cuanto el terreno se normalizó. 
Continuamos con los pedales y me vuelvo a recrear con los giros urbanos. Entramos en el área de transición. 

Las 6 bicis están todas juntas y nos molestamos unos a otros. Coincidimos con otros dos equipos y el caos se ceba conmigo. Salen los cinco y yo aún estoy buscando las zapatillas.  Agarro la primera y aparece Quique. Le da un empujón a la segunda. Me la deja inalcanzable y el resto se va. Mientras intento alcanzar la zapatilla, Quique  sonríe con picardía, me guiña un ojo y sale en pos de los otros. Mierda. Se van sin mí. 
Luis, a lo Bruce Willis, no se deja engañar, y espera unos metros a que me incorpore al grupo. Me cuesta lo mío pero los alcanzo. Quique desaparece y volvemos a la anterior formación: tres, dos; o dos, tres. Luis y Manu cambian las posiciones con Ángel y conmigo. Nos empujan. Vuelvo a ir cómodo a falta del último km. Luis lo vuelve a ver: ¡Vamos Quique, vamos! Ya no sé si me empuja Luis o lo hace  Quique. Ángel que no debe poseer el sexto sentido explota: "¿Quién cojones es Quique?" Le debió sentar mal que el ente siempre se situara a su lado y comenzó a acelerar en los últimos metros como si no hubiera mañana. Acabamos entrando los seis juntos. Sin Quique. 

De vuelta a casa escucho a un futbolista, Xavi, decir que se sentía orgulloso de estar en el club más grande del mundo. Como es la jornada de reflexión y yo ya he votado aprovecho para reflexionar.
Habla de humildad. ¿Acaso alguien ha visto a un Tripi  tirar besitos a sus rivales cuando gana?
Dice que el público le emociona y que ha estado increíble y que son los mejores. ¿Habéis visto a un Tripi bajar de su coche con unos auriculares como una paellera para aislarse, con la mirada hacia el infinito e ignorando al público? 
Sus compañeros son los mejores pero ¿alguien ha visto a un Tripi tapándose la boca cuando habla para que no lean en sus labios sus palabras? ¿Qué dirán para que lo tengan que tapar? Juego limpio. ¿Habéis visto a un triatleta pidiendo a los jueces una tarjeta para un compañero? Cuando te sacuden por todos los costados en la natación ¿alguien ha visto a un triatleta dando cuatro vueltas de campana y chillando como si estranguláramos a un gato para llamar la atención de los árbitros? Fidelidad. ¿Algún Tripi ha estado a muerte con su míster y al día siguiente, cuando le han destituido, sale a entrenar como si no hubiera pasado nada?Habla de trabajo. ¿Alguien sabe cuántas horas entrena un futbolista? Por lo que yo sé, muchos de mis compañeros tienen sus trabajos, sus familias, sus vidas y unos días que sólo duran 24 horas y que sacan hueco de donde sea para ir a nadar, a correr, a dar pedales, y lo hacen con la ilusión de un niño. 
La grandeza no la hacen los millones, ni los títulos, lo hacen las personas y sus valores. 
¿Un club grande? El Tripi.


¿Dónde está Quique?


Luis, a mí también me pasa: "En ocasiones, veo muertos."  Quique, de apellido el tío del mazo. 

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