domingo, 25 de octubre de 2015

Media Maratón Tordesillas

Después de dos meses sin competir ya tenía ganas yo de hacer una.... crónica. 

Tordesillas; un pueblo en el que se repartieron el Nuevo Mundo (como diría un sudamericano) los genocidas españoles y portugueses (como si ellos descendieran de pakistaníes y vivieran en el Tíbet, no te jode), y, que ahora es más conocido por un toro. Uno al año. Las huestes anti taurinas se acordarán del nombre del toro de este año. Yo no. Lo siento.

¿Queréis que me moje? Lo del toro es una salvajada. Sí. Pero viendo el modo de proceder de los anti, y digo anti porque da igual lo que sea, ellos son anti, cada vez me gustan más los toros. Ahora nos tocaba a los runners. Esta gente está para encerrar. Que si yo colaboro con asesinos por pagar una inscripción en una Media Maratón; que si soy un cómplice; que si sabotean las páginas web de colaboradores estrictamente deportivos.... Señores, estáis desnortados. Yo, con mi dinero, haré lo que mi señora me deje, que vosotros con el vuestro haréis lo propio, incluido comer a la carta el día del toro famoso, en el restaurante Los Toreros, que mira que no habrá restaurantes en el pueblo... y, para rizar el rizo alguno de ustedes pediría rabo de toro, ya puestos. Que os he visto.

Bueno, pues después de perder unos cuantos amigos, vamos a la carrera. 
21 kms. repartidos en dos vueltas. Por primera vez compito con el menisco roto y con la recomendación del traumatólogo de utilizar mejor el ascensor que las escaleras. ¡Vivir para ver!

Entre los participantes veo una mujer con el cuerpo lleno de vendajes de estos modernos de color rosa y azul que da miedo. Tengo la firme sospecha de que son parches de testosterona. Cualquiera le dice algo. 

La salida es un poco estrecha (y no es una incongruencia, malpensados), y hasta que no llegamos al puente sobre el río Duero cuesta adelantar. En la rotonda de la vega hay un fulano candado del cuello a una señal de tráfico pidiendo agua muy desmejorado. Nadie le hace caso pero yo, oportuno, le informo: "-¿Agua? En el km 5, compadre. Geles en el 10." 

Nos vamos calentando y, como siempre, ya estamos Nando y el menda, a un ritmo veinte segundos por km más rápido de lo debido. Manu o Saúl (tengo dudas, mis ojos decían una cosa pero el listado otra) se nos ha unido, y Mauri viene muy cerca. Adolfo y Pedro hace un rato que han pasado y Virginia, Carlos y Aitor no han llegado. ¿De qué equipo hablo?




Giro de 180° y un juez con escasa amabilidad se dirige a mí: 
"-¿No sabes que el dorsal se lleva en el pecho?
-Aún no he dedicado mi atención a ese asunto para sacar conclusiones definitivas, ahora bien, si usted me asegura bajo palabra de honor que se debe llevar en el pecho, yo estoy dispuesto a creerle-"
Con la misma carencia de amabilidad me informó que efectivamente lo llevaba mal puesto. Le di las gracias por sus palabras y continúe dando el incidente por zanjado. 

Desandamos lo andado o descorrimos lo corrido. En el km 7 llega lo más duro: una subida de unos 800 metros. Y aquí es donde comencé a ir como un tiro. Chocaba contra los mosquitos por alcance, a mi paso el público decía "giraaaapaaaa", mi menisco me pedía escaleras.... -Esto no acaba bien-pensaba yo.

Acabamos la primera vuelta y nada más empezar la segunda, oigo un estruendo de vallas. Eran de éstas de color amarillo para delimitar el circuito y estaban en el suelo. Estos son los anti taurinos, me digo. Ya vienen a ajustarnos las cuentas. Efectivamente, venían a ajustar cuentas pero no eran anti taurinos, eran unos tipos vestidos de rosa, con su correspondiente bici de carretera, que nos abucheaban al grito de: "¡Media Maratón, no es un triatlón!"

Escapamos como pudimos de su encerrona y volvimos a repetir acontecimientos. El tipo del candado echaba la culpa de su estado a la Guardia Civil, el juez me mira desafiante y mientras me subo el dorsal exclamo: "-En la cabeza no, en la cabeza no-."  Llego a la subida, y, mira, ahora escucho con nitidez al público eso de "get  up", incluso alguno me lo deletrea; los mosquitos dejan su birra y vienen a por mí; el menisco ahora lo que pide es ácido hialurónico. 


Acabo a tope los últimos tres kilómetros, intentando bajar de la hora y media y me quedé como Bankia: no daba crédito. Consigo ser el primero de mi categoría: Más de hora y media. Por diez segundos. 

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