martes, 28 de junio de 2016

North West Triman

Aunque parezca que he estado en Northumbria, el nombre North West Triman no deja de ser un eufemismo, gallego, pero eufemismo. Si le quitamos esa capa de glamour y tomamos un punto de referencia universal como puede ser, por ejemplo, Valladolid, quedaría algo así como Triatleta del Noroeste, o sea, triatleta gallego. Se trata de una prueba que incluye triatlón de larga y media distancia (Ironman y medio Ironman) y se celebra en As Pontes, que, siguiendo el mismo criterio, podríamos llamarlo Bridges.  

Éste era mi primer triatlón del año y para empezar suave nada mejor que 1’9-90-21. ¿Culpable? Mi amigo Fran, gallego, persona que llena de gozo su espíritu compartiendo sus postres. Si se te ocurre meter la cuchara en un radio de medio metro de su flan, te arranca la cabeza y caga en tu cuello. Menos mal que cuando hice la tentativa llevaba puesto el neopreno y  estaba cerca su pareja, Pilar, un encanto de chica. Cuando pararon de temblarme las piernas le pedí al camarero un arroz con leche. 

Desgarro de "flan"


En fin, que nos pegamos un buen madrugón y disfruté de una nueva ocasión para vestir de rosa. Y hablando de rosa, tengo que hablar con el presi. Estoy harto de que se metan con mi sexualidad, de que me imaginen homosexual sólo por el color. Tengo que hacerle ver la importancia de llegar a alguna solución. Podemos  meter más negro en el traje, dibujar unas calaveras, o unas jarras de cerveza, o unos mandos a distancia, yo qué sé, algo masculino. El otro día, sin ir más lejos, harto de tanto cachondeo, me desahogué con mi mujer: “- Al próximo que me llame Lady Gaga le inflo.” Me  preguntó que  quién decía eso. “-¿Quién va a ser? Alejandro, Alejandro. Ale, Ale, jandro. Ale, ale, jandro.”

Llego al box, como en los en los salmos bíblicos, está situado en una verde pradera que me hace recostar y saludo al auténtico Triman, el infatigable Kaly, y a su señora. Forman una pareja que siempre te soluciona con una sonrisa cualquier pequeño percance: que  se te han olvidado las gafas, Kaly te deja las suyas si hace falta; que no tienes geles, te invitan al menú del día; ¿dónde guardo las llaves del coche?, allí está Nana..... Kaly hacía la prueba larga, distancia Ironman y allí dejó su huella. Enhorabuena. 

El paquete grande y Mr. Triman


Coloco mi dorsal, 556 calibre OTAN, me embuto en mi malogrado neopreno y cuelgo mi bicicleta que afronta ¿su último Triatlon?, me voy dirección al lago artificial más grande del universo, una antigua mina de lignito a la que han dejado el grifo abierto. 

Son las 7'15 am y no tengo ninguna gana de mojarme, para colmo hace un frío de cojones y unos 350 compañeros esperan junto a mí. Hasta el momento la organización está siendo muy buena. Esta gente está en todo. Pero... estos gallegos, cuando crees que son unos tíos serios van y sueltan que en los avituallamientos habrá protección solar. Con dos cojones. Y Bloody Marys, no te jode. Os puedo asegurar que hacía años que no estaba 72 horas sin ver el sol. 


¿Qué? ¿Hace un flan?


Algo de lignito quedaría en la fosa porque se estaba mejor en el agua que fuera. Comenzamos y enseguida me doy cuenta que el neopreno me roza en el cuello. Mala cosa. Acabo la natación con pocas collejas encima pero con el cuello como un costalero de Semana Santa y .... a por la bici. 

Este año he entrenado mucho uno de mis mejores segmentos. Harto de tanta natación (por más que nado...  y nado... y nado...), no mejoro un carajo, así que he decidido potenciar más si cabe mi segmento más fuerte: el almuerzo. Entre los geles he intentado introducir una técnica nueva de uno de nuestros mejores nutricionistas, el Berengario. Consiste en separar los sobres de geles con rodajas de un dedo de gordo, más menos, de chorizo, tacos de jamón o lomo de recebo. Aunque la OMS, está por la labor de prohibirlo a día de hoy no es doping. Si es necesario se para uno, deja la bici a un lado para no molestar y pone el mantelito en el suelo. En esto los jueces son muy quisquillosos, cuidado. Almorzamos, recogemos todo y muy importante, lavamos la boca. Para ello sacamos un odre lleno de vino de Toro, Terra d'Uro a ser posible y levantamos la bota con una buena técnica: apuntar a los labios, ir alejando despacio los brazos, con aplomo, desviamos la trayectoria del chorro hacia el labio superior que permanece inmóvil mientras abrimos ladeado el inferior como si fuéramos Rocky, haciendo canal para que pase la sangre de Cristo. Cuando estemos satisfechos, aunque arriesgado, yo recomiendo la técnica del gracioso, esa en la que en lugar de bajar la bota, giramos raudos hacia un lado de nuestro rostro donde haya alguien cercano y lo bautizamos. Esto te da mucha más fuerza para marcar un buen ritmo. Sobretodo si el bautizado se cabrea.
El almuerzo dio su resultado y me dio la fuerza suficiente para adelantar a no pocos corredores en la bici, según el cronometraje fueron 63. 

Comienzo la carrera a pie con la sensación de que se me va a hacer muy larga pero mato el tiempo charlando con un participante pontés primero y luego con otro de León. Al del lugar lo abandoné rápido pero al cazurro debió de sentarle mal mi conversación y acabó sacándome 2 minutos; si va mi cuñada la dobla. Sin duda. 
Luego, casi en meta, alcancé a un corredor. Éste iba a vender cara su derrota. El único modo en el que conseguí que me dejara entrar primero por la alfombra Powerade fue utilizando todo mi poder de persuasión y sólo accedió cuando juré por mi honor devolverle la insulina.

Venga, ahí va esa insulina.


Finalmente entré en poco más de 5 horas y esperando en la carpa estaba el protector solar. Lo tenían sin abrir. Como le gusta decir a mi amigo Fran mezclando pelis: "-Aquí en Mordor nos llaman los Caminantes Blancos".  

En lo que a mí respecta, he de decir que cada día se me hace más difícil  mantenerme en la élite. Es muy complicado, sobretodo cuando no sabes nadar, llevas ruedines y no corres una mierda. Me recuerdo a un personaje que afirmaba las dificultades que tenía que afrontar hoy en día para ser madre adolescente cuando tienes 52 años, eres varón y no tienes hijos.

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