jueves, 11 de mayo de 2017

Duatlón Pedrosa del Príncipe

Campeonato de Castilla y León de Duatlón Sprint. Suena a categoría ¿verdad? Pues 15 euros tienen la culpa. Lo que cuesta la inscripción.  Un nonagenario multiinfartado, con una pensión mínima y una bici de carretera prestada podría participar si así fuera su deseo. 

La prueba se pone en marcha con la explosividad habitual. Somos Kaly y unos 130 participantes más entre los que estamos 10 Tripis. La versión premium de triatletas pone tierra de por medio enseguida. Yo en un mar de dudas me siento como en las rebajas. Nunca sé lo que quiero hasta que lo veo en oferta. ¿Voy a mi ritmo o salgo como esta manada de búfalos? Me dejo caer y parece que voy tranquilo pero (otra vez me vuelve a pasar) miro el reloj y el primer km me dice que de tranquilo nada: a 3'45. Para la próxima prueba me voy a poner un reloj de arena. Completo los 5 km del primer sector de carrera y me voy a por la bici. El público se vuelca conmigo y los ánimos de un amigo hacen que me crezca: "-Vamos Ulloa que vas el último". Menos mal que llevaba mis medias de comprensión. No puedo correr como los etíopes por fisionomía ¿pero me siento mal por ello? Para nada. Ahí están mis medias comprensivas apoyándome. 

Monto en la bici después de una dura pelea con las calas. Las próximas que ponga las cojo en AutoMundo, no me la juego más veces (en la calle García Lesmes). 


Para ir abriendo boca, el circuito de la bici comenzaba con una subida de unos tres kilómetros. Casi a la mitad de la subida me cruzo con uno de los participantes que volvía a pie con la bici de la mano. Imagino que abandonó. Debió de sufrir una caída (aunque no tenía mal aspecto) o ¿quizás era un flojo?  Luego dicen que los triatletas somos de otra pasta. Las que son de otra pasta son las gimnastas.  Esas caen de bruces después de hacer dos mortales en la salida de las asimétricas y ¿abandonan? Una mierda. Se levantan, ponen sus brazos hacia arriba, sonrisa de oreja a oreja y al siguiente aparato. 
Tras la subida me junté con otro compañero con el cual, relevo a relevo, hicimos un grupo de seis.  Nos íbamos entendiendo bastante bien y entrábamos constantes  a tirar. Cuando pillamos el aire a favor, a falta de unos 10 km, a uno le dio por decir: "-Venga, si apretamos cogemos a ese grupo". Por más que miraba no veía ningún grupo cercano. Lo más parecido a un grupo eran dos participantes a casi un kilómetro. Los relevos iban subiendo de velocidad. No bajábamos de 40 km/h y el de la vista de águila seguía arengando: "-Venga chicos que ya están ahí."  Y yo cercano (en edad) a la presbicia solo podía pensar: "-Mire vuesa merced que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento.." Pero Águila Quijano no cejó y espoleando a su flaca se lanzaba ya a 45km/h, dejando que el grupo llegara al último kilómetro dividido en dos tercetos. 

Como en todas las carreras un juez marca la zona de desmonte agitando una bandera, lo que nunca he entendido es por qué siempre la llevan enrollada. Creo que en ninguna carrera he visto la bandera roja desplegada. ¿Será un palo pintado sin más? ¿Una burla federativa?
Me calzo las zapatillas de carrera para realizar los 2'5 últimos km cuando Javi García,  corredor del equipo más poético del panorama nacional, el Campos de Castilla, acaba tercero. ¿Habría duatlónes o triatlones en tiempos de Antonio Machado? 
Mi animoso amigo ya no estaba presente en la zona de transición para hundirme con su apoyo incondicional. Lástima por que he recuperado unas cuantas posiciones. ¡Qué orgulloso se iba a sentir de mí! Ya me lo imaginaba dando con el codo al de al lado: "-Eah, ahí lo tienes. Amigo mío desde que teníamos 12 años. Capaz de beberse 12 gintonic en una noche. Y mira ahora... La vida me lo dio y la vida me lo ha quitado". 
Completo el último sector al son del "Caminante no hay camino..."  y entro por la línea de meta (casualidades de carrera) dejando el espacio suficiente para no destrozar con mi presencia la foto de la primera fémina, también del Campos de Castilla. 


Habrá que leerse el poemario a ver si se pega algo. 



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